Cómo se originan las ISEI

En toda comunicaci√≥n existe un emisor y un n√ļmero indeterminado de receptores, aunque normalmente sea uno solo.

Lamentablemente, las ISEI las provocan los receptores, pero no son culpables de ello, ya que las provocan al dar un uso razonable a sus medios de comunicación.

Las ISEI se gestan √ļnicamente en el interior de un emisor subjetivo, picajoso y desinformado. Este emisor cree que, por tener cierta informaci√≥n que permite monitorizar hasta cierto punto las actividades del receptor, puede adivinar sus pensamientos, actitudes o actividades.

Las ISEI son, por tanto, creación (y culpa) del emisor.

Contaré algunas experiencias recientes (no necesariamente mías), para mayor claridad:

El amigo bloqueado

Tengo un amigo al cual no veo muy a menudo, pero que es muy pelmazo escribiendo por WhatsApp. Tanto, que acabé bloqueándolo.

El otro día lo vi por la calle y lo saludé con una palmadita en la espalda. Ni me miró a la cara. Días más tarde recibí una llamada:

La amiga ausente

Cenando en un restaurante, con la típica amiga que vive más enganchada del móvil que de la realidad:

  • Es que me han comentado una foto en Instagram. ¬ŅT√ļ tienes Instagram?

  • No, ni me pienso hacer.

  • ¬°Puf, no tienes vida social!

  • La novia controladora

    Abres el móvil. No tienes notificaciones. Android debió matar el proceso sin preguntar. Abres WhatsApp y en ese instante aparecen las conversaciones y las notificaciones. Justo entonces tu novia te mira el móvil.

    Piense mal y [creer√° que] acertar√°

    Pasa un rato, y aparecen varios mensajes en el grupo, del estilo: "Perdonad, que estaba en el trabajo. Ahora que me he desliado, aprovecho. ¬°Me parece perfecto, contad conmigo!"

    Por qué se crean las ISEI

    B√°sicamente, porque el emisor asume como verdades cosas que muchas veces son mentiras. Veamos algunas:

    Todos usan el sistema igual que yo

    El emisor de una comunicación electrónica puede suponer que el receptor da el mismo uso que él a dicho medio de comunicación.

    Es decir, alguien que se pasa el día enganchado a la red social X, deduce que el resto de gente también lo está, y que si no responden a sus mensajes o publicaciones es porque deliberadamente están ignorándolo.

    La realidad puede distar mucho de su deducción. Por ejemplo, el receptor puede tener dicho programa configurado para no recibir notificaciones, o puede que lo utilice solo en lugares donde tenga acceso a Wifi, o puede que tenga una cuenta residual que apenas use.

    También puede que el receptor reciba tal cantidad de notificaciones que acabe por ignorarlos sistemáticamente salvo que sean de vida o muerte, lo cual es un uso perfectamente aceptable de estos medios de comunicación.

    El sistema es infalible

    El emisor podría pensar: "Si he enviado el correo, es que ha llegado. Si ha llegado es que lo ha leído. Si lo ha leído, es que debería haber respondido. Si no ha respondido, es que me tiene manía."

    Puede olvidar que el correo de Mail Delivery Subsystem que borr√≥ hace unos minutos pensando que era un virus, tal vez le dec√≠a que el correo no se hab√≠a podido enviar. Puede olvidar que se hart√≥ de esos correos y los marc√≥ como SPAM, con lo que nunca se enterar√° de que su correo fall√≥. Puede olvidar que tal vez tenga un virus en su ordenador y su correo le haya entrado como SPAM al receptor, o que tal vez el receptor no lo ha visto a√ļn, o que tal vez lo ha visto pero no ha tenido tiempo de leerlo, o que tal vez lo ha le√≠do pero no pudo responder todav√≠a porque est√° ocupado viviendo en el Mundo Real‚ĄĘ.

    En cualquier caso, eso abarcaría meros problemas de configuración, pero no olvidemos que los medios de comunicación están desarrollados por personas imperfectas, ergo tienen imperfecciones y caídas del sistema o de la red.

    Este medio de comunicación sustituye a la tradicional

    Este es, quizá, la más grave de las mentiras que puede asumir el emisor. Los nuevos medios de comunicación complementan a la comunicación tradicional, no la sustituyen.

    Para un emisor afectado por esta mentira, alguien que no está en su red social favorita para él es como si no existiera, o no mereciera su trato.

    Por ejemplo, si X no tiene Facebook y yo acostumbro a quedar con mis amigos usando eventos de Facebook, nunca quedaré con X.

    Otro ejemplo: si quiero saber qué tal le va la vida a un amigo que no veo hace tiempo, le mando un WhatsApp diciendo "ola k ase".

    O quiz√°, si necesito urgentemente cierta cosa, la pido mandando un WhatsApp. Si no se me responde con la urgencia que exijo, me enfado con esa persona por no estar atento.

    El emisor olvida que estos medios de comunicación nunca podrán sustituir a otros más tradicionales, como hacer una llamada, quedar con el receptor a tomar un café y hablar cara a cara.

    Cómo evitarlas

    Supongo que la √ļnica opci√≥n viable es informar a los emisores habituados a crearlas de lo que est√°n haciendo en realidad (tal vez un enlace a este art√≠culo te sirva...), de lo que esto revela acerca de ellos, y establecerles unas barreras claras.

    La otra opción sería unirte a las hordas de emisores zombi de nuevas redes sociales, pero personalmente por ahí no pienso pasar. Fácilmente te convertirías en un creador de nuevas ISEI.

    La √ļltima soluci√≥n, m√°s dr√°stica, ser√≠a cambiar de amigos.

    Me encantaría saber la opinión de los lectores, si es que hay alguno. Tranquilos, no pensaré mal si no opináis.